Porque ‘SEX EDUCATION’ ha vuelto a triunfar en su segunda temporada

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Sex Education‘ ha sido uno de los primeros grandes estrenos de 2020 en Netflix. Y eso que ya lo fue hace justo un año, cuando estrenó su primera temporada henchida de hormonas alteradas y sexo adolescente, enganchando a buena parte de los usuarios de la plataforma para convertirla en una de sus series más comentadas. Ahora la apuesta ha subido: de aquellos aprendizajes primerizos, aquella adolescencia de autodescubrimiento erótico-festivo, pasamos a reflexiones más profundas que pasarán por el abuso sexual, la salud mental, las enfermedades de transmisión sexual, el abandono parental, las adicciones, las lavativas anales o la píldora del día después. Esta segunda temporada del show creado por Laurie Nunn viene fuerte.

Los nuevos episodios empiezan exactamente donde nos dejó la historia: en los hábitos masturbatorios de Otis Milburn (Asa Butterfield). Fueron el objetivo durante aquella primera temporada, en la que el protagonista era incapaz de masturbarse, y ahora su despertar sexual está imparable. La primera escena nos muestra un montaje ágil, divertido y húmedo de cómo su animal sexual está incontrolado y le generará más de un problema. Pero si algo hace de ‘Sex Education’ una serie adolescente modélica es que, más allá de su incuestionable protagonista, hay todo un conjunto de personajes con sus propios problemas: la rebelde Maeve (Emma Mackey) consigue ser readmitida en el instituto mientras lidia con el retorno a casa de su madre exadicta (Anne Marie-Duff) y su hermana pequeña; Eric (Ncuti Gatwa) descubre que el amor tiene muchas caras junto al recién llegado Rahim (Sami Outalbali) y el siempre parco en palabras Adam (Connor Swindells), que ha sido expulsado de la academia militar y aún intenta encontrarse a sí mismo; Aimee (Aimee Lou Wood) vivirá un momento de abuso sexual en el bus cuyas secuelas la perseguirán durante toda la temporada; Ola (Patricia Allison) no acaba de ser feliz como pareja sentimental de Otis y encuentra una amistad especial con Lily (Tanya Reynolds), que sigue buscando la experiencia sexual friki definitiva; Jackson (Kedar Williams-Stirling) busca su camino más allá de la natación a la que con demasiada intensidad intentan empujarle sus madres a la vez que entabla una relación de ayuda mutua con la recién llegada Viv (Chinenye Ezeudu)… Y eso solo son los jóvenes.

Te damos las mejores canciones de 'Sex Education 2' de la mano de sus protagonistas.

Gillian Anderson acumula más protagonismo en esta temporada, en la que deberá enfrentarse a una situación de relación seria que ha venido evitando desde hace mucho tiempo. Aceptar que Jakob (Mikael Persbrandt) ocupe un espacio antes solo reservado para ella hace mella en su relación. Pero eso será en el terreno personal: en el profesional, Jean Milburn se convierte en el centro del mensaje de esta segunda temporada de ‘Sex Education’, aboga más que nunca por la mejora de la asignatura que inspiró su título. Si la educación sexual nació del compañerismo (y del rédito económico) de Otis y Maeve en la anterior temporada, ahora esa necesidad de saber más sobre el tema se convierte en algo institucionalizado, mostrando los beneficios de contar con profesionales de la sexualidad en las aulas. Esa clase en la que los adolescentes aprenderán a ser más conscientes de sus cuerpos, a protegerse, a evitar problemas mayores, a no ser víctimas de sus inseguridades. Ese tipo de asignatura en la que más de padre le pondría el Pin Parental por pura ignorancia, pero que en los tiempos de internet es más necesaria que nunca.

Como viene siendo habitual, ‘Sex Education’ lucha contra la ignorancia y el estigma con información, pero también con mucho sentido del humor. A pesar de ser rabiosamente moderna en sus personajes y temáticas (hay representación muy diversa de diferentes orientaciones sexuales, géneros y razas, una refrescante inteligencia emocional en cada una de sus reflexiones sobre la juventud de hoy, mensajes ‘body-positive’, una celebración de lo ‘queer’, etc.), tiene un halo de nostalgia indiscutible. Su tono realista se ambienta en un lugar casi imaginado, un Gales contemporáneo con estética ochentera donde se habla mayoritariamente con acento británico aunque todos parecen sacados de una película norteamericana de John Hughes. Es en esa mezcla entre unos referentes antiguos y un espíritu moderno lo que la hace especial, un retrato de la Generación Z que quiere rozar esa utopía de quién debieran -debiéramos- ser en lugar de ser estrictamente rigurosos con la realidad del mundo. En esos mismos códigos, aunque en un extremo muy distinto, lo hacía también la magnífica serie ‘Euphoria’ de HBO.

Otis, Eric, Sex Education season 2

Así, con referencias a clásicos del género de la ‘teen movie’ tan diversos como ‘El club de los cinco‘ (el castigo del séptimo episodio) y ‘Chicas malas‘ (el escándalo de las notas secretas que ponen patas arriba el instituto), y también clásicos literarios como ‘Cyrano de Bergerac‘ (la relación entre Jackson y Viv) y ‘Romeo y Julieta (ya no solo por la representación teatral final, sino también por los obstáculos constantes que encuentran sus protagonistas, Otis y Maeve), los nuevos episodios de la segunda temporada de ‘Sex Education’ cumplen con nota en Netflix. Pero quizás lo mejor que se puede decir de ella es que, más allá de su nostalgia estética y sus referencias, ha madurado.

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